Conocí el alma más pura de bebe. Tenía la risa limpia, tenue, transparente. Su rostro, en contraste, era fuerte, inmóvil y hasta grotesco. Ayyyyyy como amaba a esa mujer.

De pequeña, pensaba que siempre te iba amar y que, claro, seria reciproco. Pero, inesperadamente, eso se transformo no sé cuando en una prolongación de rencores que, por mi lado, no hacen más que reproducirse en cada acto y, por tu lado, no hacen más que romper el poco lazo que nos queda. Ayyyyyyy ese lazo… el único que lucha… el único que tiene memoria. Aquel que se posa en nuestra afluencia de sentimientos para despertar el pasado. Y yo, como siempre, rebelde trato de evitar. Y tú, como siempre, orgullosa ni percibes.
Las pocas estrellas brillan al unísono de mis lágrimas y yo aquí, echada en mi cama, quisiera repetirte mis sentimientos esta noche… No te preocupes, sé lo que arriesgo… Y lamento que el efecto sea tan finito.
Espera, son mis contradicciones de nuevo. Y esta vez tienen razón, tu simplemente ya no ves las cosas igual, perdiste tu esplendor. Y con tu esplendor se fue la mitad de mis sentimientos por ti. Lo siento… esta noche me encuentro cansada de tus desaires y de tu corazón que se friza cada día. Esta noche, he entendido que el tiempo nos venció. Ha cambiado nuestro modo de sentir. Nuestro océano perdió su color azul.
Lo siento. Siempre lo haré…